






El Hijo Predilecto de Móstoles es un líder nato. Como capitán de la selección española y del Real Madrid, ha levantado las copas más importantes, ha sido nombrado Mejor Portero del Mundo y se ha ganado el cariño de
Como ‘capitán’ de
En su visita a Perú, Íker aprovechó para jugar un partido con los niños y niñas de la comunidad de Ollantaytambo, localidad en
Malí fue su destino el pasado año, donde comprobó el funcionamiento de un centro de estimulación infantil para menores de tres años y participó en un proyecto radiofónico en el que niños y niñas víctimas de violencia escolar cuentan sus experiencias. “Para mí ha sido un placer venir a veros, tenía muchas ganas de estar aquí y poder ‘parar la pobreza infantil’, porque al fin y al cabo los niños son el futuro”, afirmó el futbolista.
Entrenando con jóvenes de Sierra Leona
Casillas es un firme defensor de los proyectos de
“Se me encoge el corazón al pensar en Haití”
Tras el terrible terremoto que asoló Haití el pasado mes de enero, Íker hizo un llamamiento público a todos los deportistas españoles para que se solidarizaran con la causa: “Es un deber para la gente como nosotros, que somos espejos en los que se miran los jóvenes, ayudar en lo que podamos a aliviar el sufrimiento de la gente que tan mal lo está pasando en Haití”. También quiso sensibilizar a la sociedad española recordando que “muchas veces, desde aquí, tan lejos de esos países tan pobres, no nos hacemos a la idea de lo que está pasando la gente, pero imaginaros qué es vivir en primera persona catástrofes como
Bourama, su ahijado malinés
El viaje a Malí fue muy especial para Iker, ya que también pudo conocer en persona a su ahijado. Se llama Bourama Samaké y forma parte de una de tantas familias que cada día luchan por conseguir agua potable en la ciudad de Sanambelé. Como cualquier niño, Bourama sólo sueña con llegar a ser como su ídolo, “mi padrino, Iker, me enseñará a jugar cuando sea mayor y haré maravillas en el fútbol como él.”