




La Fundación para el Desarrollo de Benín surge como resultado de un viaje de voluntariado a la región de Nikki, y de la necesidad de establecer un centro de enseñanza secundaria y bachillerato transmitida por todas las instituciones y población local.
En este viaje, de la mano del Padre beninés Aurelien Favi, los voluntarios de Fundebe conocieron la situación y carencias locales, viendo la necesidad urgente de construir este colegio en una zona cuya población de 100.000 habitantes presenta un índice de analfabetismo del 75% y carece de un centro de estas características.
La constitución de esta Fundación surge, por tanto, por el compromiso adquirido con esta iniciativa y la perspectiva de ampliar la colaboración a otros proyectos futuros.
De este modo pretenden, en última instancia, promover el desarrollo integral y sostenible de Benín, un país a menudo ignorado, ampliando el acceso a la escolarización y a los servicios sanitarios más básicos.
